sábado, 13 de septiembre de 2008

EL PROFESORADO ANTE LOS RETOS DEL SIGLO XXI (Francisco Imbernón)


El rol de un profesor no es ya entregar información la que se encuentra por miles, sino desarrollar en los alumnos capacidades de autonomía para que éstos sepan discriminar lo que sirve y lo que no en su aprendizaje y formación, y lograr utilizarlo de manera productiva. Esta capacidad de autonomía es básica en el mundo actual, donde permanentemente debemos estar aprendiendo (usar los medios de información y medios tecnológicos etc.).

Por esta razón la formación del profesorado en los últimos años es uno de los campos de conocimiento educativo sobre el que más se ha incidido en textos escritos y en prácticas institucionales. El campo de conocimiento, aunque en principio con una cierta confusión conceptual y una gran copia de literatura ajena a nuestro contexto, permite que empiecen a cuestionarse aspectos que durante mucho tiempo habían permanecido inamovibles o que estaban estancados en una inercia institucional, y por otra parte potencia que aparezcan elementos nuevos, que actuarán como fuerzas ocultas e impulsoras de un nuevo pensamiento formativo. Si añadimos que todo ello se da en un contexto donde asume importancia la investigación-acción y la racionalidad práctica (con la incorporación de ciertas reflexiones de racionalidad crítica) podría afirmarse que se están dando las condiciones para un cambio en la formación

El maestro no tiene esta mentalidad, él acaba la formación del profesorado y piensa que el conocimiento le va a durar el tiempo.

COMENTARIO

Es todo un cambio de cultura profesional, que se ha de introducir poco a poco. Yo le digo siempre al profesorado sobre la formación inicial, que tienen que introducir en los maestros la idea de que esto es el principio Y que van a tener que continuar formándose toda su vida, y si no se forman morirán profesionalmente, porque no es lo mismo que antes.Es un cambio radical, dar importancia a otros temas a los que antes no se daba importancia. Es la frase “la escuela debe dedicarse a menos matemáticas y más humanidad”. Enseñar a los niños y adolescentes a trabajar, comunicarse, trabajar en grupo, discutir, ser solidarios, respetuosos con culturas diferentes; también respetuosas con su cultura, pero no se debe reducir los contenidos académicos (de conocimiento), porque el niño debe tener instrumentos intelectuales para defenderse en la vida. Ejemplo es la propia escuela, porque fíjense, al parecer antes, el maestro o la maestra, tenía el monopolio del saber. Ahora no, ahora el saber está en la Red, en Internet, en la televisión… cada vez hay más cultura, con lo cuál el maestro ya no tiene el monopolio del saber. Entonces se hace las siguientes preguntas:
¿Qué tipo de saber tiene que enseñar el maestro?
¿Qué tenemos que enseñar en las escuelas?
¿Cuál es el currículum escolar que tenemos que enseñar?
¿Será adecuado el tronco común que impone el Ministerio de Educación?

De acuerdo que se debe enseñar matemáticas, lengua, filosofía, sociales; pero, ¿qué más? Asumirá mucha importancia un conocimiento de tipo actitudinal. Lo digo porque esto hace cambiar un poco la forma de trabajar con los maestros. Y es muy importante en la formación permanente y regular, que los maestros aprendan a colaborar, a trabajar en grupo, a discutir, a elaborar proyectos conjuntamente, porque si se aprenden a hacer esto pues lo trasmitirán a sus alumnos. Con lo cuál menos formación normativa y más formación actitudinal con los maestros.

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